jueves, 20 de febrero de 2014

LA JUDEA EN HUEJUQUILLA EL ALTO, JALISCO.

LA JUDEA EN HUEJUQUILLA EL ALTO

 
 

Hace más de 50 años. Estoy hablando de los años de 1955 a 1960. Por la calle Porfirio Díaz, vivía un señor de nombre Sergio Barrón al cual le decían (Chelco) † Este señor, el Miércoles Santo por la mañana muy temprano empezaba a pitar el cuerno afuera de su casa y los silbatos de carrizo que el mismo hacía, nosotros al oírlos ocurríamos a ese lugar para verlo pitar y a la vez nos regalara un silbato de carrizo. Ya estando ahí nos decía, agarren un silbato y pítenlos para que se oiga más ruido y la gente del pueblo los escuche. Esto era una señal de que habría judíos. Otra señal era escuchar el cuerno desde la parte más alta del cerro del Barrabás el Miércoles muy temprano por los primeros judíos y la gente con este sonido se daba por enterada.

Hay que recordar que la fiesta duraba 4 días, empezando el Miércoles Santo por la mañana en el lugar que ocupaba la Corraleta que se ubicaba en la Presidencia Municipal, Los judíos tradicionales que año por años participaban, se empezaban estos a juntar llamando a los demás con el sonido del cuerno y los silbatos de carrizo que ya se tenían preparados.
El Cuero de cochino cargaba una máscara con la cara, trompa y orejas de cochino, en la parte superior de su cabeza llevaba un sombrero de palma con ala recortada y sobre de este sobresalían un par de cuernos de venado, El cuero de cochino tenía que vestir pantalón de mezclilla y con pechera.

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EL PRIMER DIA


 
 


EL PRIMER DIA Miércoles por la mañana, la Judea consistía en correr por las calles de la localidad pitando el cuerno y los silbatos de carrizo. Algunos judíos cargan una soga, un hacha, una matraca, etc. etc. Todos los judíos corrían siguiendo a los capitanes brincando, pitando y a veces hasta gritando ya que el Cuero de Cochino los sometía a punta de chirrionazos para que guardaran compostura y corrieran en fila india de dos en dos. Los judíos que traían sogas era para agarrar a los que los toreaban ya que había muchos jóvenes muy ligeros para correr pero que al final éstos eran sometidos por los judíos por ser éstos muchos más. Luego de agarrarlos los pintaban y les ponían su cartulina en la cabeza les daban su silbato de carrizo y los incorporaban a su grupo y así aumentar el número de participantes para prepararse para continuar con los 3 días restantes hasta la quema de Judas el Sábado Santo por la noche y el lanzamiento de las bolas de lumbre que Don Salvador de la Torre papá de Jacinto de la Torre preparaba para este día.

 

EL SEGUNDO DIA

 

El Jueves Santo. Los judíos que habían corrido un día anterior se comprometían a seguir corriendo al siguiente día para agarrar a mas judíos y así incrementar las filas de los mismos, esto ocurría durante toda la mañana ya después de ir a comer, regresaban y empezaban a correr de nuevo por las calles y por la tarde se iban al Cerro del Temachaco, lugar por donde bajarían a la compañera del Cuero de Cochino como a eso de las 4 de la tarde, lo que hacían éstos era venir jugando a la baraja  por todo la Calle del Florido (Morelos) hasta llegar a la Plaza Principal, y consistía en tender una franela sobre el piso, luego se sentaban a jugar, cuando terminaba la partida de pokar se revolcaban uno encima del otro y el levantarse salía muy enojado sobre todo él que había perdido el juego, agarrando a chirrionazos a todo aquel se le atravesara ya fuera judío o cualquier otra persona. Los movimientos de los judíos eran lo mismo, pitando el cuerno en todo momento y los silbatos de carrizo suene y suene, algunos brincando, gritando y a veces hasta bailando o toreando a los Cueros de cochino que ya para entonces eran dos. También participaba la plebe haciendo grita y bulla de los chirrionazos que les daba el Cuero de cochino.

EL TERCER DIA


 


 

EL TERCER DIA Viernes Santo, muy temprano por la mañana, Los judíos se reunenen el sitio de costumbre (le decían la Corraleta) en la Presidencia Municipal. Luego de cambiarse con la vestimenta de calzón y camisa de manta de varios colores, eran pintados y se les ponía la cartulina sobre su cabeza para luego salir a la calle pitando el cuerno y los silbatos de carrizo para seguir agarrando a más compañeros y hacerlos Judíos, los que no querían, eran sometidos a punta de chirrionazos por el Cuero de cochino, algunos eran cargados en cuervito ya que no querían caminar y una vez sometidos, los hacían judíos, para que participaran ya que para este día sacarían a barrabás a torearlo.

Ya para eso de las 10 de la mañana ya había más de 80 judíos que eran Capitaneados por don Joaquín Ruíz y por Tomás Carrillo. Haciendo cada quien un grupo de 40 judíos que se formaban en fila india de dos en dos cada grupo con su Cuero de cochino. Antes de traer los Jarales al río, Los judíos se pintaban también los brazos arremangándose la camisa hasta el codo. Cuando regresaban del río se ponían hojas de jarales a un costado de sus orejas y cargados con tercios de ramas de jaral cada uno de los ellos, pero también escogían un buen tramo de rama de mezquite para con este torear y quitarse los chirrionazos de barrabás, algunos hasta le ponían baqueta en uno de sus extremos para fijárselo a la canilla para que la hora del juego no quedarse desvalijado y ser golpeados sin defensa.

La hora en que sacaban a los Barrabases era como a la 11 del día, ya para entonces estaba el tendido de jarales sobre la banqueta de la Plaza Principal. Los barrabases Tradicionales que año con año salían eran: don Hilario Carrillo (el ladrillero) Manuel Ortega (el comandante) Regino Caldera y Antonio Ochoa del rancho del Sabino. Estos 4 barrabases eran los de costumbre, se distinguían por hacer bien su papel de BARRABÁS además eran personas sanas y fuertes que imponían respeto.


Como salían los barrabases a la calle para ser toreados. Su cuerpo y su cara son pintados toda con diferentes figuras y colores, en su cabeza portaba un mechero de papel de china de muchos colores en tiras como de 50 centímetros y con cerdas de caballo incrustadas. Usaban Calzón hechizo de manta fijado con una faja de lana de colores y huaraches de correa nuevos hechos en la región. Al salir los 4 barrabases de la Corraleta ubicada en la Presidencia Municipal eran sacados con la cintura doblada y con una cobija tapados, caminando encorvados hasta donde se encontraba el tendido de jarales para luego de ahí tirarse al suelo y ser colmado con los mismos en todo su cuerpo. Una vez terminada esta ceremonia se levantaban los barrabases agarrando manojos de ramas de jaral para luego con estos castigar a los judíos que se le ponía en frente. Cuando se terminaban los jarales los mismos judíos les daban un chirrión a cada uno de ellos,

 

para seguirlos toreando cabe señalar que: SOLO JUDIOS MAYORES DE EDAD PARTICIPABAN EN LA TOREADA DE BARRABAS Y NO SE PERMITIA A MENORES DE EDAD HACERLO.

 

 

EL CUARTO Y ULTIMO DIA


 


 

EL CUARTO Y ULTIMO DIA, Sábado Santo la quema de JUDAS. La celebración continuaba de la misma manera que el Viernes Santo pero ahora por la noche los judíos torean a barrabás por las calles del pueblo, llevando a Judas por delante y muchas gente voluntaria participaba cargando en la mano un ocote encendido para alumbrar al Judas a los judíos y al barrabás hasta llevarlos a la Plaza Principal sin dejar de pitar el cuerno y los silbatos de carrizo. Ya estando aquí antes de quemar a Judas se lanzaban bolas de lumbre recuerden que para entonces no había luz eléctrica y era un espectáculo ver serpentear por el aire las bolas de fuego en varias direcciones, a veces la gente se llegaba a quemar ya que las agarraban con la mano desnuda y las aventaban sin ton ni son o sea sin ninguna dirección cayeran donde cayeran y esto era siempre un peligro constante. Ya terminado el juego de las bolas de lumbre y todavía con los ocotes encendidos en la Plaza Principal, El Judas dejaba un TESTAMENTO a las personas más populares del pueblo y este era leído ante público para que conocieran su herencia que les había dejado antes de ser quemado a las 10 de la noche, con este acto se daba por terminada la Judea de Semana Santa.
 
 
 
Es importante no olvidar las tradiciones porque es la forma como te identificas, a cualquier parte del mundo que tu vayas, nuestras culturas y nuestras tradiciones son nuestra esencia de vida, y hay que seguir conservandolas porque son únicas en el mundo, y fueron heredadas por nuestros antepasados.     

 

2 comentarios:

  1. Al leer tus entradas, me hace pensar en que estos pueblitos que tal vez nunca escuchamos nombrar tiene su propia historia de vida, creía conocer Jalisco pero con las entradas de Felipe y las tuyas, nos hacen notar que Jalisco también como Michoacán tienen muchas historias que contar. Felicidades.

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  2. Interesante tu entrada Ahziri, que bonitas tradiciones hay en Jalisco pero que seria si no existieran, no habría de que hablar generación tras generación, gracias por compartirnos tan valiosa información.

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